Evangelismo



Evangelismo es acción, una fuerza vital que produce emoción 
y sensaciones que cambian vidas por la eternidad. 
Evangelismo requiere convicción y dedicación porque el 
Evangelismo...es bendición. 


Muchos se preguntarán por qué, algunos siervos de Dios han sido bendecidos con este ministerio mientras que para otros este tema está tan escondido como una tortuga asustada. 
En realidad, este ministerio -de primer orden en el Reino de Dios, según nos explica el experimentado evangelista Bernardo Torres- “no es otra cosa que aventurarse a descubrir lo que Dios ya ha venido haciendo en la vida del incrédulo, pues el hecho de que la gente se pare a escucharte durante las campañas, es también obra de Dios que ha preparado los corazones de la gente que ha de ser salva, y así, a través de Su Palabra ungida, la semilla del Amor de Dios, les es plantada”. 
Es cierto que a veces, nos encontramos con hermanos en la fe, a quienes este ministerio les resulta más fácil por los dones naturales que han recibido del Padre, de nuestro Señor Jesucristo, y tal es el caso de Bernardo Torres, para quien el evangelismo es la razón de su existencia. 
Después de tantos años en la arena de España, -nos cuenta Bernardo- “uno ha aprendido que dentro de las muchas razones que existen para realizar este ministerio, deben haber 4 motivaciones principales”, a saber: 

1º Jesús lo hizo (Mateo 9:35- 36) 
2º Jesús lo mandó (Marcos 16:15) 
3º Por que es nuestro turno (1Pe. 2:9) 
4º Por que hay un mundo que necesitado del amor de Jesucristo (Juan 3:16) 

Estos puntos que no pretenden ser una receta, nos sugieren la idea de que éstas motivaciones deben ser naturales de todos aquellos hermanos que quieren seguir el ejemplo de Jesucristo y quieren obedecerle. 
La Biblia nos enseña que si nosotros callamos las piedras hablarán (Lucas 19:40) y ése ejemplo dado por nuestro Señor Jesucristo no era una exageración ante la dureza de corazón de quienes le escuchaban, sino que intentaba romper los límites mentales que tenían los religiosos de la época, para dejar sentado en una enseñanza sobre el deseo del Padre de ser reconocido como tal. “Han pasado 2000 años, y con ellos, muchas filosofías y doctrinas creadas por los hombres, pero el corazón sigue sufriendo por las mismas causas, siempre basadas en la ignorancia de la vida espiritual”- nos cuenta Bernardo. 
Es indudable que esto afecta a la familia como célula base de la sociedad y luego acarrea heridas en la vida de quienes viven este tipo de ceguera espiritual, como es el caso del terrorismo, odio racial, violencia doméstica y otras tantas desviaciones que hoy llamamos habituales, pero anormales desde la perspectiva de alguien que tiene a Jesucristo viviendo en su corazón. 

Un evangelista debe recordar que Dios no quiere que nadie se pierda, sino que todos se arrepientan y ello ha sido siempre el deseo de Dios dando a conocer el sacrificio de Su Unigénito Jesucristo, por lo que, para llevar este ministerio a buen puerto, debemos aprovechar la experiencia de aquellos que, en virtud de un llamado divino vienen sembrando la Palabra de Dios por el mundo. 
Bernardo Torres nos aconseja buscar la dirección de Dios para discernir los medios, métodos y estrategias para llegar a comunicar las buenas nuevas del Reino con rapidez y eficacia en calles, plazas, parques, cárceles y hospitales, pero ante todo, nos infunde en su hablar ese anhelo por saber cual es la relación entre el Espíritu Santo y los obreros que trabajan en la mies, como el factor más importante de todo esfuerzo evangelístico. De esta relación entre ambos saldrá un mensaje que describa el Cielo, y con ello, los futuros miembros del Reino. 

“En la evangelización, la perseverancia y constancia son necesarias como el amor y la paciencia” -nos dice Bernardo- pues hemos visto llegar gente a nuestras congregaciones y ayudado a superar muchos malos conceptos sobre los cristianos para dejar de ser considerados bichos raros”. En fin, como la palabra de Dios siempre se cumple y no nos deja ociosos, terminamos esta entrevista con un consejo práctico de Bernardo quien nos recuerda que “Evangelizar es una bendición en ganarle la batalla al diablo, y predicando a tiempo y fuera de él con la dirección del Espíritu Santo, el labrador debe trabajar primero para participar de los frutos (2 Ti. 2:6) saliendo fuera del campamento (Hebreos 13:13) donde hay un mundo de gente que ya han sido escogidos por Dios, pero que están esperando la predicación del evangelio de Jesucristo a través del testimonio de Sus siervos”. 
El tiempo de acción, ha llegado...

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